Los ministros de Economía latinoamericanos tienen que estar atentos a distintas variables para saber cuándo la crisis internacional afectará directamente a sus países.
China, uno de los principales socios comerciales de la región, sigue creciendo sin freno. La exportaciones en julio crecieron a una tasa récord de 20,4% y las ventas minoristas subieron 16,8% en el primer semestre contra el mismo plazo del año anterior.
Son dos señales claras de la salud de la segunda economía del país. Será fundamental cómo reaccionan estos sectores en los meses siguientes. Una rebaja en la demanda china de la soja, recursos naturales y alimentos latinoamericanos golpeará de lleno en los cuentas fiscales y comerciales de la región.
Asimismo, si el estadounidense medio deja de consumir, asustado por el desplome de sus ahorros en el mercado bursátil, el daño será inevitable. Comprará menos productos y el impacto será directo sobre las exportaciones de América Latina a los EEUU (carne, vinos, cobre, petróleo, entre otros). E, indirectamente, si consume menos de todo Made in China. En consecuencia, el país asiático reducirá, también, sus compras al Cono Sur por la caída de su economía.
Brasil, la octava economía del mundo y la número uno de América Latina, será la que primero sienta algún tipo de impacto por la crisis. Es la más exportadora (US$ 200 mil millones en 2010), por lo tanto, la más expuesta a los vaivenes de la oferta y la demanda internacional.
Brasil todavía no muestra grandes heridas por los desplomes de las bolsas. El Banco Central sigue en su lucha para frenar una mayor devaluación del real, proceso que viene desde hace casi un año. La moneda local sigue oscilando entre 1,60 y 1,65 por dólar. No hubo un gran desbarranco en estos días.
El sector fabril brasileño mostró en julio un signo negativo. El empleo industrial cayó0,2%, primer dato negativo desde 2009.
Lo que sí puede cambiar el panorama regional es una abrupta caída del precio de las materias primas.
El barril del crudo en Chicago cayó a US$ 82 desde lo US$ 100 a los que llegó en lo peor del conflicto árabe. Las cuentas públicas de países exportadores de crudo, como Venezuela y Ecuador, sentirán en lo inmediato el golpe. En cambio, para los importadores de combustible de la región (Chile, Paraguay, Uruguay, entre otros) es un alivio.
El valor de la soja es otro variable para seguir de cerca. Las economías de la Argentina, Brasil y Paraguay dependen, en gran medida, de este cultivo. Son los exportadores número 2, 3 y 4 del mundo de este producto tan demandado en Asia y Medio Oriente. En los últimos días, la cotización no ha tenido saltos abruptos y se mantiene en torno a losUS$ 480.
El oro puede ser el gran compensador de la crisis. El aumento de las inversiones y exploraciones del metal en la región es una realidad. En la canasta de exportaciones, comienza a ganar cada vez peso transformándose en una importante fuente de ingresos. La onza, al precio récord de 1.800 dólares, es una buena noticia.
Fuente: INFOBAE
